A día de hoy seguimos caminando.
Lado a lado,
Mano a mano,
Sin nada por lo que reprocharnos.
Discutimos,
Nos peleamos.
Reímos,
Nos amigamos.
El tiempo pasa por nosotros.
Crecemos.
Cambiamos.
Y aunque nada siga igual,
Nuestro vínculo está intacto.
Sin tu sonrisa en mi vida,
Sin tus lágrimas en mi corazón,
El rumbo se pierde en el horizonte
y mi brújula no señala nunca el norte,
Porque son tus ojos, hermanito,
los que me alumbran el camino,
los que me impiden tropezar
y dan a todo sentido.
Largos días de preparativos precedieron a la aventura en la que se embarcaron cierto día de cierto mes de un año indefinido dos jóvenes muchachas con ansias de vida y prosperidad, ignorantes de cuanta calamidad podía interponerse en su camino. Las decisiones habían sido tomadas con alegría y entusiasmo, indiferentes a las penurias que el destino les tenía en reserva para cuando decidieran al fin partir.
Transcurrió con normalidad el comienzo, sin incidencias de ninguna clase, más no tardaron en distraerse con la felicidad provocada por la partida y olvidar algo fundamental: los barriles para provisiones. Raquéfone ya se había adentrado en el rico bosque, más Mariéter reparó en el olvido y se hizo con un barril mágico que se deslizaba siempre con la misma fuerza, sin importar su peso. Empezaron a recoger frutos de los árboles, desde manzanas hasta fresas, sin olvidar unos nutritivos plátanos, pero Raquéfone a punto estuvo de guardar los bienes en el barril de una vieja bruja que, furiosa por la confusión, se interpuso entre la joven heroína y su barril. Tras una encarnizada batalla silenciosa para que las fieras no la percibieran, Raquéfone logró al fin depositar las provisiones en el recipiente, y Mariéter corrió y corrió arrastrándolo tras de sí. Un jabalí se interpuso en su camino, pero las muchachas siguieron con su carrera, llevándose un trozo de la piel del jabalí en su barril mágico.
Ya pensaban que sus desventuras terminarían, pero no: Mariéter logró escalar a una alta montaña y hacerse con un montón de nubes, las que creía necesarias para romper la maldición que atenazaba a una de sus amigas. "¡Tengo 150!" gritó presa de la emoción; mas Raquéfone no la creyó, y enfadada y dolida por la traición miró hacia el cielo "¡NO! ¡ESO ES MENTIRA!" gritó, imitando tan perfectamente a la diosa madre Patinhera que la otra joven cayó de las alturas con un fuerte estrépito. Afortunadamente las nubes la siguieron, y así comprobaron que efectivamente eran 150 gramos de nubes, aunque no separadas en 150 trozos.
Los polvos mágicos que precisaban no supusieron problemas para las dos valientes heroínas, que lucharon con valentía por conseguirlos. Ya salían del bosque, orientándose gracias a unos pájaros migrantes, cuano descubrieron que olvidaban la ambrosía. Y mientras Raquéfone, que tenía una vista privilegiada, vigilaba a los pájaros para no perder la ruta, Mariéter corrió y corrió hasta obtener la ambrosía y regresar corriendo al punto de encuentro.
Salieron ay con sus provisiones y la ambrosía, así como unos huevos de fina porcelana que debían proteger para incorporar al tesoro de su polis. Tuvieron que internarse aun en un abarrotado pueblo en busca de comida y, al salir, abrieron ambas el cofre para comprobar que las pequeñas esculturas siguieran intactas. Las palparon y limpiaron antes de volver a guardarlas, mas una resultaba inamovible y Mariéter, en su intento por desprenderla de su prisión, terminó por partirla a la mitad, dejando su contenido de oro fundido al descubierto. Corrieron ambas por los caminos intentando no verter el oro, sin detenerse siquiera con la nevada ni la niebla, durante la cual Raquéfone casi desveló a una extraña los planes que ella y Mariéter habían de realizar.
Corrieron y corrieron, atenazadas de frío y miedo, mas lograron al fin regresar a sus hogares sin más daños que el huevo partido. Juntas prepararon la poción que habría de salvar a su amiga encantada y, a pesar de las desventuras sufridas, rieron alegres por haber tenido un emocionante día en sus existencias de mortales.
Para Raquel =P Porque hay que tener al menos un huevo roto!
Transcurrió con normalidad el comienzo, sin incidencias de ninguna clase, más no tardaron en distraerse con la felicidad provocada por la partida y olvidar algo fundamental: los barriles para provisiones. Raquéfone ya se había adentrado en el rico bosque, más Mariéter reparó en el olvido y se hizo con un barril mágico que se deslizaba siempre con la misma fuerza, sin importar su peso. Empezaron a recoger frutos de los árboles, desde manzanas hasta fresas, sin olvidar unos nutritivos plátanos, pero Raquéfone a punto estuvo de guardar los bienes en el barril de una vieja bruja que, furiosa por la confusión, se interpuso entre la joven heroína y su barril. Tras una encarnizada batalla silenciosa para que las fieras no la percibieran, Raquéfone logró al fin depositar las provisiones en el recipiente, y Mariéter corrió y corrió arrastrándolo tras de sí. Un jabalí se interpuso en su camino, pero las muchachas siguieron con su carrera, llevándose un trozo de la piel del jabalí en su barril mágico.
Ya pensaban que sus desventuras terminarían, pero no: Mariéter logró escalar a una alta montaña y hacerse con un montón de nubes, las que creía necesarias para romper la maldición que atenazaba a una de sus amigas. "¡Tengo 150!" gritó presa de la emoción; mas Raquéfone no la creyó, y enfadada y dolida por la traición miró hacia el cielo "¡NO! ¡ESO ES MENTIRA!" gritó, imitando tan perfectamente a la diosa madre Patinhera que la otra joven cayó de las alturas con un fuerte estrépito. Afortunadamente las nubes la siguieron, y así comprobaron que efectivamente eran 150 gramos de nubes, aunque no separadas en 150 trozos.
Los polvos mágicos que precisaban no supusieron problemas para las dos valientes heroínas, que lucharon con valentía por conseguirlos. Ya salían del bosque, orientándose gracias a unos pájaros migrantes, cuano descubrieron que olvidaban la ambrosía. Y mientras Raquéfone, que tenía una vista privilegiada, vigilaba a los pájaros para no perder la ruta, Mariéter corrió y corrió hasta obtener la ambrosía y regresar corriendo al punto de encuentro.
Salieron ay con sus provisiones y la ambrosía, así como unos huevos de fina porcelana que debían proteger para incorporar al tesoro de su polis. Tuvieron que internarse aun en un abarrotado pueblo en busca de comida y, al salir, abrieron ambas el cofre para comprobar que las pequeñas esculturas siguieran intactas. Las palparon y limpiaron antes de volver a guardarlas, mas una resultaba inamovible y Mariéter, en su intento por desprenderla de su prisión, terminó por partirla a la mitad, dejando su contenido de oro fundido al descubierto. Corrieron ambas por los caminos intentando no verter el oro, sin detenerse siquiera con la nevada ni la niebla, durante la cual Raquéfone casi desveló a una extraña los planes que ella y Mariéter habían de realizar.
Corrieron y corrieron, atenazadas de frío y miedo, mas lograron al fin regresar a sus hogares sin más daños que el huevo partido. Juntas prepararon la poción que habría de salvar a su amiga encantada y, a pesar de las desventuras sufridas, rieron alegres por haber tenido un emocionante día en sus existencias de mortales.
Para Raquel =P Porque hay que tener al menos un huevo roto!
¿Cuál es la definición del amor verdadero? Quizás es algo que sentimos, quizás algo que compartimos, quizás algo que está en nosotros desde le principio. El amor es algo que a veces resulta extrañamente fascinante, a veces extrañamente fuerte, extrañamente imposible, pero siempre alcanzable para todos los que creen en él.
El amor es un sentimiento, una sensación, un sueño, un hecho. El amor es algo que todos podemos negar, disfrutar, sufrir.
El amor es una enfermedad, una verdaderamente cruel y dolorosa que puede matarnos fácilmente, una de la que todos podemos recuperarnos.
El amor es el mayor placer, la primera ilusión, la última esperanza.
El amor es lo que cada persona vive al menos una vez en ese finito momento que es la vida.
El amor es bastante peligroso, bastante inocente. El amor siempre está cambiando y siempre está manteniéndose igual. El amor es siempre especial, siempre normal.
El amor es la respuesta a todas las preguntas, la pregunta a todas las respuestas, el nacimiento y la muerte.
El amor es lo que todos sabemos pero nadie entiende, lo que la gente dice sentir y falla al demostrar.
El amor es lo que podemos sentir por casi todo, por casi todos.
El amor es algo que tiene diferentes formas, diferentes seres, diferentes posibilidades.
El amor está en el pasado, en el presente, en el futuro.
El amor es incontrolable, salvaje, apasionado. El amor es dulce, amable, tierno.
El amor es, el amor fue, el amor será, el amor puede ser, el amor debería ser y debe existir.
El amor es el mejor amante que un amante puede amar.
Original en inglés (también mío):
What’s the meaning of true love? Maybe it’s something we sense, maybe something we share, maybe something which comes with us from the very beginning. Love is sometimes strangely fascinating, sometimes it’s strangely strong, strangely impossible, but always reachable for everyone who believes in it.
Love is a feeling, a sensation, a dream, a fact. Love is something we can all deny, we can all enjoy, we can all suffer.
Love is a sickness, a truly cruel and painful illness that can easily kill any of us, one that every one can get recovered from.
Love is the greatest pleasure, the first illusion, the last hope.
Love is what every single person lives at least one time during that long uneternal moment life is.
Love is rather dangerous, rather innocent. Love is always changing and always staying the same. Love is always special, always common.
Love is the answer to every question, the question to every answer, the birth and the death.
Love is which we all know but no one understands, which people claim to feel and fail to show.
Love is what we can feel for nearly everything, nearly everyone.
Love is something that has different kinds, different beings, different mights.
Love is in the past, in the present, in the future.
Love is uncontrolable, wild, passionate. Love is sweet, gentle, tender.
Love is, love was, love will be, love may be, love should be and it must exist.
Love is the greatest love a lover can love.
El amor es un sentimiento, una sensación, un sueño, un hecho. El amor es algo que todos podemos negar, disfrutar, sufrir.
El amor es una enfermedad, una verdaderamente cruel y dolorosa que puede matarnos fácilmente, una de la que todos podemos recuperarnos.
El amor es el mayor placer, la primera ilusión, la última esperanza.
El amor es lo que cada persona vive al menos una vez en ese finito momento que es la vida.
El amor es bastante peligroso, bastante inocente. El amor siempre está cambiando y siempre está manteniéndose igual. El amor es siempre especial, siempre normal.
El amor es la respuesta a todas las preguntas, la pregunta a todas las respuestas, el nacimiento y la muerte.
El amor es lo que todos sabemos pero nadie entiende, lo que la gente dice sentir y falla al demostrar.
El amor es lo que podemos sentir por casi todo, por casi todos.
El amor es algo que tiene diferentes formas, diferentes seres, diferentes posibilidades.
El amor está en el pasado, en el presente, en el futuro.
El amor es incontrolable, salvaje, apasionado. El amor es dulce, amable, tierno.
El amor es, el amor fue, el amor será, el amor puede ser, el amor debería ser y debe existir.
El amor es el mejor amante que un amante puede amar.
Original en inglés (también mío):
Love is a feeling, a sensation, a dream, a fact. Love is something we can all deny, we can all enjoy, we can all suffer.
Love is a sickness, a truly cruel and painful illness that can easily kill any of us, one that every one can get recovered from.
Love is the greatest pleasure, the first illusion, the last hope.
Love is what every single person lives at least one time during that long uneternal moment life is.
Love is rather dangerous, rather innocent. Love is always changing and always staying the same. Love is always special, always common.
Love is the answer to every question, the question to every answer, the birth and the death.
Love is which we all know but no one understands, which people claim to feel and fail to show.
Love is what we can feel for nearly everything, nearly everyone.
Love is something that has different kinds, different beings, different mights.
Love is in the past, in the present, in the future.
Love is uncontrolable, wild, passionate. Love is sweet, gentle, tender.
Love is, love was, love will be, love may be, love should be and it must exist.
Love is the greatest love a lover can love.
Me reí, parpadeando para ocultar el atisbo de tristeza de mi mirada. No formaba parte ya de esa carcajada, de esa risa de grupo. No me había hecho gracia la broma, al igual que la anterior, y la anterior, y la anterior. Ninguna en los últimos meses. Ninguna desde ya no sé cuando.
En ese parpadeo de un segundo, cerré mis ojos a la realidad, a una realidad que no me gustaba. En el último año, algo había desaparecido. No habría sabido explicar qué, pero mientras estaba allí, jugando y hablando como siempre, mi mente podía estar lejos, divagando como cuando mantenía una conversación con otras personas menos importantes.
Me miro al espejo mientras me pongo unos pendientes antes de salir. Como siempre, siento la emoción anticipada, la expectación. Pero en cuanto subo al coche y oigo los saludos habituales y empieza una charla que no me interesa, una en la que no tengo nada que decir, la apatía vuelve a extenderse por mi interior como una red que me atrapa, impidiéndome respirar. Mi sonrisa es una especie de pantomima a medias, debatiéndose entre el cariño y la desesperación de no saber cómo restaurar las cosas para que sean como antes. Y noto que esa impaciencia que antes era alegre es ahora una esperanza sin causa, último rastro de mi intención de esforzarme por mantenerme en mi lugar.
Me limito a escuchar, haciendo un comentario muy de vez en cuando, sintiéndome repentinamente entusiasmada cuando encuentro algo, aunque sea tonto, que comentar.
Al llegar, los demás estaban esperando, y todo mejora un poco porque, por un buen rato, tengo algo que hablar con alguien. Pero no tardan en darme ganas de irme, llegar a mi casa y estar sola, pensar, contarme a mí misma qué me pasa y qué siento, segura de que sabré darme respuestas más elocuentes que las que recibo ahí fuera.
Como siempre, no hago nada. Me esfuerzo en disfrutar antes de que llegue al hora de volver a mi habitación, donde últimamente estoy mucho mejor. Y como una tonta, sigo esperando con ansias el siguiente encuentro, con la misma esperanza cada vez más rota que me desgarra a cada hilo que se le corta.
No me siento sola en realidad. Sé que les importo. Pero poco a poco, la sensación de que no puedo aportarles nada ni ellos a mí se extiende, y el aburrimiento hace mella, impulsándome a querer cambiar, pasar página, buscar una manera de que mi entusiasmo de cada día no caiga en un saco roto, de que mis problemas reciban un abrazo, una sonrisa, incluso un desafortunado consejo, y no una mirada indeterminada y un gesto ambiguo.
Poco a poco, me convierto en una imitación de mí misma, mientras por dentro intento ordenar mis ideas.
Poco a poco, mientras dejo que todo se rompa a mi alrededor, creo mi mundo perfecto hecho de recuerdos y juegos de espejos.
En ese parpadeo de un segundo, cerré mis ojos a la realidad, a una realidad que no me gustaba. En el último año, algo había desaparecido. No habría sabido explicar qué, pero mientras estaba allí, jugando y hablando como siempre, mi mente podía estar lejos, divagando como cuando mantenía una conversación con otras personas menos importantes.
Me miro al espejo mientras me pongo unos pendientes antes de salir. Como siempre, siento la emoción anticipada, la expectación. Pero en cuanto subo al coche y oigo los saludos habituales y empieza una charla que no me interesa, una en la que no tengo nada que decir, la apatía vuelve a extenderse por mi interior como una red que me atrapa, impidiéndome respirar. Mi sonrisa es una especie de pantomima a medias, debatiéndose entre el cariño y la desesperación de no saber cómo restaurar las cosas para que sean como antes. Y noto que esa impaciencia que antes era alegre es ahora una esperanza sin causa, último rastro de mi intención de esforzarme por mantenerme en mi lugar.
Me limito a escuchar, haciendo un comentario muy de vez en cuando, sintiéndome repentinamente entusiasmada cuando encuentro algo, aunque sea tonto, que comentar.
Al llegar, los demás estaban esperando, y todo mejora un poco porque, por un buen rato, tengo algo que hablar con alguien. Pero no tardan en darme ganas de irme, llegar a mi casa y estar sola, pensar, contarme a mí misma qué me pasa y qué siento, segura de que sabré darme respuestas más elocuentes que las que recibo ahí fuera.
Como siempre, no hago nada. Me esfuerzo en disfrutar antes de que llegue al hora de volver a mi habitación, donde últimamente estoy mucho mejor. Y como una tonta, sigo esperando con ansias el siguiente encuentro, con la misma esperanza cada vez más rota que me desgarra a cada hilo que se le corta.
No me siento sola en realidad. Sé que les importo. Pero poco a poco, la sensación de que no puedo aportarles nada ni ellos a mí se extiende, y el aburrimiento hace mella, impulsándome a querer cambiar, pasar página, buscar una manera de que mi entusiasmo de cada día no caiga en un saco roto, de que mis problemas reciban un abrazo, una sonrisa, incluso un desafortunado consejo, y no una mirada indeterminada y un gesto ambiguo.
Poco a poco, me convierto en una imitación de mí misma, mientras por dentro intento ordenar mis ideas.
Poco a poco, mientras dejo que todo se rompa a mi alrededor, creo mi mundo perfecto hecho de recuerdos y juegos de espejos.
Porque sólo nosotras podemos hacerlo: sentir vibrar nuestro corazón al ritmo de las ondas del río, las emociones fluír a través del cuerpo a la velocidad del viento, experimentar el placer de una tarta de chocolate. Sólo nosotras somos lo bastante apasionadas como para recrearnos en una tarde egoísta a la orilla del agua, felices de ver vida a nuestro alrededor.
Porque somos vida, vida pura y todavía dinámica, cambiante; vida capaz de avanzar, de retrodecer, de pararse a disfrutar la sencillez del mundo. Nadie puede llorar por tan poco, ni reír tanto; ningún corazón puede latir tan intensamente ni bombear sangre más caliente.
Sólo nosotras sabemos lo que es vivir sin más, ser egoístas sin remordimiento, jugar sin imagen que mantener, ignorar el mundo mientras lo gozamos al máximo. Sólo nosotras, jóvenes, podemos entender la perfección de una tarde de sábado entre amigas.
Porque somos vida, vida pura y todavía dinámica, cambiante; vida capaz de avanzar, de retrodecer, de pararse a disfrutar la sencillez del mundo. Nadie puede llorar por tan poco, ni reír tanto; ningún corazón puede latir tan intensamente ni bombear sangre más caliente.
Sólo nosotras sabemos lo que es vivir sin más, ser egoístas sin remordimiento, jugar sin imagen que mantener, ignorar el mundo mientras lo gozamos al máximo. Sólo nosotras, jóvenes, podemos entender la perfección de una tarde de sábado entre amigas.
Soy un hombre ocupado. A pesar de que negocios y placer se combinan en mi trabajo con admirable regularidad, lo cierto es que el tiempo nunca parece suficiente para disfrutar de ninguno; el volumen de pedidos crece cada vez más, y mi productividad se ve obligada a aumentar al ritmo que los clientes marcan.
¿Que a quién ofrezco mis servicios? Ah, eso no es ningún secreto. Tengo una política muy abierta y precios competitivos. No se deje llevar por los rumores que los tachan de engañosos, son fruto de la envidia. ¿Por dónde iba? Ah, sí. Pues eso, que mi clientela es de lo más diversa: abarca desde pobres mendigos hasta poderosos dirigentes políticos. Tampoco exijo un pedido mínimo, así que mi empresa provee tanto a ocasionales como a habituales, que son cada vez más en los tiempos que corren.
Sí,claro, el negocio va bien, por supuesto. Recibo cada vez más encargos, y la competencia, desesperada, no sabe a qué recurrir para ganarse adeptos, porque incluso aquellos que no creen en mí ni en mi marca nos usan, directa o indirectamente: una especie de mercado negro, pero siempre completamente legal.
Como decía, soy un hombre ocupado, así que si me disculpa... No, no, no necesita mi tarjeta, yo mismo estaré pendiente de usted, por si necesitara de nosotros. Tengo que ir a ocuparme de un asuntillo en una ciudad europea, una tontería. No, en absluto, en esos pedidos tan grandes tengo a empleados trabajando, no puedo ocuparme de semejantes batallas yo solo sin desatender el resto del negocio...
Ah, mi nombre, seguro que lo sabe usted, piense un poco. ¿No? ¿En serio? Entonces sí le daré una tarjeta, aunque al verlo se dará cuenta de que sí le suena... A ver, creo que las tengo por aquí... Sí, aquí hay una. Tome. En fin, buenas tardes. Y recuerde, efectividad es mi lema.
¿Que a quién ofrezco mis servicios? Ah, eso no es ningún secreto. Tengo una política muy abierta y precios competitivos. No se deje llevar por los rumores que los tachan de engañosos, son fruto de la envidia. ¿Por dónde iba? Ah, sí. Pues eso, que mi clientela es de lo más diversa: abarca desde pobres mendigos hasta poderosos dirigentes políticos. Tampoco exijo un pedido mínimo, así que mi empresa provee tanto a ocasionales como a habituales, que son cada vez más en los tiempos que corren.
Sí,claro, el negocio va bien, por supuesto. Recibo cada vez más encargos, y la competencia, desesperada, no sabe a qué recurrir para ganarse adeptos, porque incluso aquellos que no creen en mí ni en mi marca nos usan, directa o indirectamente: una especie de mercado negro, pero siempre completamente legal.
Como decía, soy un hombre ocupado, así que si me disculpa... No, no, no necesita mi tarjeta, yo mismo estaré pendiente de usted, por si necesitara de nosotros. Tengo que ir a ocuparme de un asuntillo en una ciudad europea, una tontería. No, en absluto, en esos pedidos tan grandes tengo a empleados trabajando, no puedo ocuparme de semejantes batallas yo solo sin desatender el resto del negocio...
Ah, mi nombre, seguro que lo sabe usted, piense un poco. ¿No? ¿En serio? Entonces sí le daré una tarjeta, aunque al verlo se dará cuenta de que sí le suena... A ver, creo que las tengo por aquí... Sí, aquí hay una. Tome. En fin, buenas tardes. Y recuerde, efectividad es mi lema.
El diablo
Servicios a domicilio
Si nos necesita, nosotros se lo diremos
Efectividad es nuestro lema
Telf.: xxx Dirección: xxx
Servicios a domicilio
Si nos necesita, nosotros se lo diremos
Efectividad es nuestro lema
Telf.: xxx Dirección: xxx
En realidad no importa lo que pase, porque yo apenas puedo tener un mal día. Apenas puedo llorar, o sufrir, o estar triste. Apenas puedo sentir que me rompen el corazón o que soy infeliz, porque sé que cuando vuelva a casa tú estarás ahí, esperándome. Y sé que sonreirás y me saludarás, y que aunque lleves todo el día sin pensar en mí en ese momento no tendrás nada más en la cabeza.
En realidad no importa qué pase a la luz del sol, que nos peleemos o discutamos, que me pegues o yo te insulte, porque los dos sabemos que por la noche nos contaremos historias bajo las sábanas, compartiendo ese rato que es sólo para los dos.
En realidad no importa quién entra o sale de mi vida (o de la tuya) porque tú siempre estás en la mía (y yo en la tuya), y no necesito a nadie más. Es algo que no puede cambiar, porque no sabríamos respirar si el otro no está.
En realidad no importa cuánto me quieran, porque tú siempre me querrás más que nadie (y yo a ti), y para mí tu sonrisa siempre será la más importante, y tus abrazos los más cálidos, y tus besos los más dulces (y los míos para ti). Eres el único que puede acariciar mi corazón.
En realidad no importa quién intente consolarme: tú llegarás y los superarás a todos, porque sólo con estar ahí ya me haces feliz. No puedo recordar cómo me sentía antes de necesitarte, ni cómo era vivir sin ti.
En realidad no importa quién intente retenerme, porque tú me dejas ir, aunque seas el único capaz de hacerme llorar cada vez que me voy y reír cada vez que vuelvo. Y el único capaz de conseguir que retenga mis lágrimas, porque no soportaría preocuparte.
En realidad no importa lo que yo piense, me gusta que vengas a mí llorando. Aunque sufra por ti, no puedo evitar alegrarme de que me necesites, de que sigas pensando que soy la mejor solución a tus problemas: así no siento que sólo me pasa a mí.
En realidad no importa qué hagas, porque yo siempre estaré ahí para cuidarte y curar tus heridas, incluso esas que nadie más puede ver (y tú las mías). Y después miraremos las cicatrices y nos reiremos, recordando que estuvimos juntos.
En realidad no importa lo que piensen los demás, porque yo sé que tú eres lo más hermoso de mi mundo (eres mi mundo). Sé que eres fuerte, y que puedo apoyarme en ti (y tú sabes que yo lo soy y puedes apoyarte en mí).
En realidad no importa el tiempo, porque lo nuestro no va a cambiar: es algo que siempre ha estado ahí, y que ahí seguirá, ni más fuerte (no puede ser más fuerte) ni más débil, simplemente invariable.
En realidad no importa que no leas todo esto, porque ya lo sabes (yo lo sé). Aunque yo no lo diga (y tú no lo dices), te das cuenta, y piensas lo mismo.
En realidad todo importa (porque todo eres tú).
En realidad no importa qué pase a la luz del sol, que nos peleemos o discutamos, que me pegues o yo te insulte, porque los dos sabemos que por la noche nos contaremos historias bajo las sábanas, compartiendo ese rato que es sólo para los dos.
En realidad no importa quién entra o sale de mi vida (o de la tuya) porque tú siempre estás en la mía (y yo en la tuya), y no necesito a nadie más. Es algo que no puede cambiar, porque no sabríamos respirar si el otro no está.
En realidad no importa cuánto me quieran, porque tú siempre me querrás más que nadie (y yo a ti), y para mí tu sonrisa siempre será la más importante, y tus abrazos los más cálidos, y tus besos los más dulces (y los míos para ti). Eres el único que puede acariciar mi corazón.
En realidad no importa quién intente consolarme: tú llegarás y los superarás a todos, porque sólo con estar ahí ya me haces feliz. No puedo recordar cómo me sentía antes de necesitarte, ni cómo era vivir sin ti.
En realidad no importa quién intente retenerme, porque tú me dejas ir, aunque seas el único capaz de hacerme llorar cada vez que me voy y reír cada vez que vuelvo. Y el único capaz de conseguir que retenga mis lágrimas, porque no soportaría preocuparte.
En realidad no importa lo que yo piense, me gusta que vengas a mí llorando. Aunque sufra por ti, no puedo evitar alegrarme de que me necesites, de que sigas pensando que soy la mejor solución a tus problemas: así no siento que sólo me pasa a mí.
En realidad no importa qué hagas, porque yo siempre estaré ahí para cuidarte y curar tus heridas, incluso esas que nadie más puede ver (y tú las mías). Y después miraremos las cicatrices y nos reiremos, recordando que estuvimos juntos.
En realidad no importa lo que piensen los demás, porque yo sé que tú eres lo más hermoso de mi mundo (eres mi mundo). Sé que eres fuerte, y que puedo apoyarme en ti (y tú sabes que yo lo soy y puedes apoyarte en mí).
En realidad no importa el tiempo, porque lo nuestro no va a cambiar: es algo que siempre ha estado ahí, y que ahí seguirá, ni más fuerte (no puede ser más fuerte) ni más débil, simplemente invariable.
En realidad no importa que no leas todo esto, porque ya lo sabes (yo lo sé). Aunque yo no lo diga (y tú no lo dices), te das cuenta, y piensas lo mismo.
En realidad todo importa (porque todo eres tú).
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