16 de marzo de 2009

Ya no

Me reí, parpadeando para ocultar el atisbo de tristeza de mi mirada. No formaba parte ya de esa carcajada, de esa risa de grupo. No me había hecho gracia la broma, al igual que la anterior, y la anterior, y la anterior. Ninguna en los últimos meses. Ninguna desde ya no sé cuando.
En ese parpadeo de un segundo, cerré mis ojos a la realidad, a una realidad que no me gustaba. En el último año, algo había desaparecido. No habría sabido explicar qué, pero mientras estaba allí, jugando y hablando como siempre, mi mente podía estar lejos, divagando como cuando mantenía una conversación con otras personas menos importantes.
Me miro al espejo mientras me pongo unos pendientes antes de salir. Como siempre, siento la emoción anticipada, la expectación. Pero en cuanto subo al coche y oigo los saludos habituales y empieza una charla que no me interesa, una en la que no tengo nada que decir, la apatía vuelve a extenderse por mi interior como una red que me atrapa, impidiéndome respirar. Mi sonrisa es una especie de pantomima a medias, debatiéndose entre el cariño y la desesperación de no saber cómo restaurar las cosas para que sean como antes. Y noto que esa impaciencia que antes era alegre es ahora una esperanza sin causa, último rastro de mi intención de esforzarme por mantenerme en mi lugar.
Me limito a escuchar, haciendo un comentario muy de vez en cuando, sintiéndome repentinamente entusiasmada cuando encuentro algo, aunque sea tonto, que comentar.
Al llegar, los demás estaban esperando, y todo mejora un poco porque, por un buen rato, tengo algo que hablar con alguien. Pero no tardan en darme ganas de irme, llegar a mi casa y estar sola, pensar, contarme a mí misma qué me pasa y qué siento, segura de que sabré darme respuestas más elocuentes que las que recibo ahí fuera.
Como siempre, no hago nada. Me esfuerzo en disfrutar antes de que llegue al hora de volver a mi habitación, donde últimamente estoy mucho mejor. Y como una tonta, sigo esperando con ansias el siguiente encuentro, con la misma esperanza cada vez más rota que me desgarra a cada hilo que se le corta.
No me siento sola en realidad. Sé que les importo. Pero poco a poco, la sensación de que no puedo aportarles nada ni ellos a mí se extiende, y el aburrimiento hace mella, impulsándome a querer cambiar, pasar página, buscar una manera de que mi entusiasmo de cada día no caiga en un saco roto, de que mis problemas reciban un abrazo, una sonrisa, incluso un desafortunado consejo, y no una mirada indeterminada y un gesto ambiguo.
Poco a poco, me convierto en una imitación de mí misma, mientras por dentro intento ordenar mis ideas.
Poco a poco, mientras dejo que todo se rompa a mi alrededor, creo mi mundo perfecto hecho de recuerdos y juegos de espejos.

3 comentarios:

Nebulina dijo...

Los cambios son duros, pero casi siempre necesarios y parte de la vida...cambiar página viene bien de vez en cuando
Un besazo!

Hikari dijo...

Ya te dije, en su tiempo, lo que opinaba de este texto. Pero supongo que nunca está de más repetírtelo, ¿verdad? ^^

Me sentí muy identificada con él, y lo sabes xD porque creo que te ha pasado mas o menos lo mismo que a mi; y es triste, y da pena, y duele... pero las cosas son como son y no se pueden cambiar.

Por desgracia.

Espero que algún día ambas miremos esto y nos riamos. Quizás tú ya puedes hacerlo; yo todavía no xD no tengo esa suerte.

¡Besitos, cielo!

Keruppi dijo...

Bueno, no te digo "reírme", porque sé lo mal que lo pasé y no me da risa, pero ahora puedo mirarlo y simplemente pensar en los buenos momentos que hubo antes y sonreír por ellos, y alegrarme de que la experiencia me sirviera para escribir así y para apegarme más a gente maravillosa como tú! (besitos, mimitos etc aquí) TKM!

Y sí, Nebulina, los cambios son necesarios y yo soy una adicta a ellos, pero eso no significa que a veces no hagan daño >///< Y debería cambiar de página literalmente, que la plantilla no me gusta! jajajaja Thx por el comment!

 
––––•(-•Everest, Ever rest•-)•––––. Template Design By: SkinCorner